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Poema.es

Monólogo de Gonzalo Guerrero

Ya no advierto la espuma si al besar mi canoa bifurca mis destinos en el agua, ni el agua que ha tensado la leyenda, desde esta incertidumbre hasta esos naranjales donde rugen los puertos y late Andalucía. Si hubiese muerto allá sería una piedra anónima, dispersa en la metáfora del Tajo, ligada a sus espíritus como aún me anudo a este dolor que ha impedido tañer mi novela en dos árboles. Es mi pecho un laúd que esculpe en la marea si oye a los difuntos su pregunta: ¿Qué verde interrogante o qué cascada habríamos trenzado en una misma huella, circular como el miedo? Si memorizo, configuraría un otoño, donde las máscaras urden sus cadenas muy lejos de mi sombra, cuando mueren aquí: las lunas, los jaguares.