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Poema.es

En nombre de la poesía

Un poco de fiebre en la quinta vértebra. Tal vez esta línea imaginaria cercana a las desordenadoras, o el azur egostático por esos latidos anónimos o la terapia de vivir sin Dios por una la lectura en el Café. Hoy se hacen escuchar con sigiloso ritmo Hoy están descascarándose los maceteros y los turistas tras la catarsis sólo son viajeros ilustres: De la rosa a la vena diferente a los puños a todos los crímenes al silencio al espectáculo a los cursos de etiquetas al juego al tan-tan a los sinónimos a las clases de sordera a la nada a la voz catedrática al grito manual y al verso oficial. Una vez más a la prepotencia de los marionetos al bar latino a las tablas de la impunidad a la divinidad de la transparencia al pañuelo largo al coqueteo minimalista al vicio del panfleto a los de la escuela de categoría al In Memoriam a la predisposición de la medalla al plagio europeo al riesgo de las almas feroces al espejo que no condena al letargo del absoluto a la probabilidad del cóctel al cosmético inglés a la técnica con su meta a los espíritus ajenos y al enfrentamiento con el reflejo. Otra vez de las cadenas al críptico de la intemperie a la venia de papel a las metáforas camaleónicas a las imágenes barrosas a las líneas de porcelana al panfleto al trabajo voluntario al casto Don Juan al taurino barroco al franchutismo sin torre a la oda al verde oliva a la seguridad de la inspiración al goce de las renuncias a la armada ajena al campanario del exilio al ya pasó el hambre al escondite pedante y a la aparición diversionista. A ese lugar un poco más intimista Al altoparlante que imitó nuestro acento A la fecha no indicada en la realidad A los champiñones proféticos A las pantallas curriculares Al canto a sí mismo que encerró a otros y ahora a la globalización de la rosa. Porque es tiempo y tiempo fue la herida. Porque talento y cultura fueron dardos anecdóticos. La palabra soportó el peso metálico del boleto La poesía no esperó al lenguaje en el horizonte La voz viene entre el ritmo con sigilosa ancianidad Y si este poeta se equivoca: Porque aquí no está Dios. Culpable será el pavo real, que con su forma simpática está en vías de exterminio.