📜
Poema.es

Ultimátum

¡Oh,Juan! ¿por qué sueñas siempre rosas? Ya no nos caben en la habitación, esto no puede seguir así: Cada día te levantas con las sábanas llenas de rosas y si por casualidad hacemos el amor no se conforman con quedarse quietas de mañana, no: danzan las gamberras al son de los exquisitos minués que trazan tus dedos al vestirme. Por eso, me niego a que me pongas la camisa, a que me anudes el pañuelo... dime, ¿qué vas a hacer con esa encina desdentada y la camelia negra que se vinieron contigo cuando terminaste de dar un paseo por el campo? Ayer nos sorprendió un aguacero precioso y como yo no llevaba gorro y sí el pelo recién lavado, convertiste las gotas en diminutos paraguas de nácar, yo te agradezco la gentileza de tu magia pero el campo necesitaba agua y lo dejaste blanco, tan blanco, que parecía leche cuajada. Menos mal que luego caíste en la cuenta del error y los paraguas volaron para dejar paso a tres mil nubes que se posaron dulcemente en los prados, en los cerros, en los sembrados para dar alegría y pan al santo campesino que se hizo arrugas de un metro de profundidad por reír tanto. En fin, Juan, haces lo que quieres con la naturaleza y a mí me irrita el no poder enfadarme nunca contigo a pesar de tener motivos grandes y justificados. Desde ahora te anuncio mi ultimátum: una de dos, o renuncias a tu poder modificante de niños que cambian pañales por barcos, de aceituna que, porque le da la gana, se transforma en ciruela los domingos, o nos mudamos a otra buhardilla que tenga suficiente espacio para meter allí todos tus trastos... ¡Porque mira que eres pesado! Porque mira que te quiero tanto, alquimista barato.