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Poema.es

Recetas a una vieja burguesa para que sea feliz del todo

Sepulta cuidadosamente las páginas insólitas de viejos cascarrabias como Marx, el gran culpable; destruye hoja por hoja los versos de Rambaud, joven durazno con vicios milenarios, y quiebra ojo por ojo a todo Baudelaire, harapo brujo, alcohol mistificado, viejo corozo de durazno con vicios renovados; escupe por las rejas de la cárcel en que moran, empotrados en sus huesos, algunos jóvenes poetas. vigila que el guardián ponga las llaves y agrega siete que te sean de confianza; espulga el Nuevo Testamento y abomina del Antiguo, cargados de puercas porquerías para lapidar perezosos; de pechos como paloma para reyes lúbricos y junturas de muslos como goznes labrados de mano maestra; compra galas chillonas sedosas suntuosas para halagar al gazmoño; lávate cada hora, refriégate de alcohol, pues el talento, con todo y no ser contagioso, podría afectarte de ictericia; castiga tu pensamiento sin pausa ni misericordia, si es que puedes pensar y si te sobra alguna misericordia. clávate las uñas en la carne cuando veas el amor adolescente; (desde luego, te prevengo contra mi persona); pero, sobre todo, enciende hogueras altas relucientes pulidas pendencieras piras funerarias para quemar, quemarnos; verás entonces, varicosa, que todo es más tranquilo. y más tuyo. al fin y al cabo Dios te hizo cortada a su medida.