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Poema.es

En la historia del fracaso siempre hay una carta que nunca llega

Todavía recuerdo tu mirada fija y no 1a entiendo, ni sé qué decir de aquella primavera sitiada por los besos. A ti y a mí nos debe carta un sueño de orillas rotas y una nube descubierta en la travesía infinita del olvido. Todas las ciudades tienen semáforos que se abren y se cierran; son pequeños paréntesis del rojo al verde (ni rojo de labios, ni verde de selva), pequeños paréntesis de espera. Y esperamos al borde de la calle, quietos, como inexistentes, un segundo antes de retomar el paso con un rencor anclado en mitad del corazón. Nos debe carta un sueño, te repito; tú y yo no nos debemos nada.