📜
Poema.es

ELEGÍA NOCTURNA

Ay de mi corazón que nadie quiso tomar entre mis manos desoladas. Tú viniste a mirar sus llamaradas y le miraste arder claro y sumiso. (El pie profundo sobre el negro piso sangró de luces todas las jornadas. Ante los pies geográficos, calladas, tus puertas invisibles, Paraíso.) Tú que echaste a las brasas otro leño recoge las cenizas y al pequeño corazón que te mueve junta y deja. Alguna vez suspirarás, alguna noche de soledad oirás mi queja tuya hasta el corazón como ninguna.

Más poemas de Carlos Pellicer

Ver todos (3) →