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Poema.es

Bodas de cristal

Es extraño que te conmueva años después ? imágenes en la tarde y las palomas en la Plaza Cataluña. Palomas grises en una técnica olvidada es extraño que sientas así, como si hubiera vivido yo algo en esos años pasados. Nada más un fantasma aprisionado por un truco del disparador. Es extraño que me recuerdes. Aprendí de mis hijos para la compañía humana y difícil, difícil, incoherente y más. Parezco estirar la mano hacia urbana avecita, no puedo negar mi echarpe de gasa, aquel abrigo de Oeschle. Es más bien una tarde de Lima. Crucé los portales en la Plaza de Armas. tenía la piel muy suave, vestidito discreto para el mediocre clima de Lima. Una boquilla de marfil que había comprado en el Barrio Chino. Recuerdos inofensivos. Los inviernos de Lima. abrigo poco grueso para el clima de Pittsburgh, para la nieve de Nueva Inglaterra. Esas ciudades no son como Lima ni soy yo en esa foto que registra la huella detrás del anteojo, otra en el antebrazo derecho debajo de la tela gruesa de mi abrigo azul. Mantenía distancia, la línea recta hacia mí. Viví Me dices en la calle Londres, también en Urgel, Plaza Calvo Sotelo. No tuve nada que ver. No me orientaba, cardinalmente hablando, no entendía los nombres de ciudades a que fuiste. Palabras eran. Poesía. Las escuchaba con rencor. Barcelona es un dormitorio largo, pared cubierta por cortinas nylon, ropas dobladas, sábanas inmensas, limpios pañales en el agua fría del invierno. Reducidas presas para fabricar algún menú. Cansancio, hemorragias, fiebre, amenaza antigua de la TBC. Suturas en las manos, manchas que perturban para siempre el color transparente del pasado. recuerdo haber dejado el abrigo en la tienda de viejo. Abandonarlo para otra más pobre que yo. Alli estaban unas bellotas presas en el frasco sellado, quietas, cálidas, inmóviles. Les dediqué un poema, llené de palabras el misterioso espacio que resguardaba el cristal.