📜
Poema.es

Vienes en la noche de Cuzco con el humo fabuloso de tu cabellera

Mi mano está sobre el desnudo papel de la mesa y yo a kilómetros de distancia en tu túnica de tela real finísima, transparentes ambos cuando al estar mojados de tinta o mar se dejan ver preformes, voluptuosos por la oblicuidad del oleaje. Mis días están plenos en el resollar fatídico del océano. La sal, la nube, la amarga espuma, el cielo brocado boya en el adiós. El poema y tú estáis en la otra orilla. Una extensión líquida media entre nosotros y un cocodrilo aguarda en la playa como tintero, ojo, ombligo, áspid fosfórico que guía la sed de mañana. Mi mano aspira al encuentro. Todo en ella está preparado, jaula y cebo, para las garras llenas de bálsamo. Mi noche es ahora día, mi día es ahora noche. ¿Quién nos caza? Mi mano está sobre el desnudo papel de la mesa, y mi deseo a kilómetros de distancia te sale al encuentro. Tu cabellera ondula la escribanía como una vegetación. Rueda humeante en las mareas, desea morir y renacer. Sus pies son un torbellino y su cuerpo está aéreo como mi mano de cazador que sigue pasos, aquella huella alzada contra las frondas. La voz del poema clama como el ánsar o la llama cogida en su celo y es tu imagen quien me aprisiona en el mismo vibrar. Mi mano está sobre la desnuda piel de la el ámbito interior crea un espacio de silencio, en la línea de papel, por donde el viento seca esta tinta simpática.