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Poema.es

La siguanaba

Países: vulgaridades sonoras, silentes, pestilentes. Países: sombras que a cada lado se acomodan tratando de obligar a la vida a que los piense y los desee como únicos valores. Hojas secas, tostadas a fuerza de energía sintética. Países que por pretender programar desde unos huesos el futuro, cierran un juego sin encarnar mas que la nada. Vienen luciendo sus pájaras Casandra, Pandora y la Siguanaba. Países: no hay ya tablero para mover tus piezas y, aunque lo hubiera, Casandra se limpia los dientes filudos con una astilla de Troya, Pandora tiene vacía la caja y la esperanza no existe, y la Siguanaba... ¡Ah, la Si-gua-na-ba! De tanto ir a caballo, llego también a Troya, justo en la noche de todos los incendios. Queda solo un camino: recobrar lo auténtico y tirarlo a la pira. De esas llamas sacaré collares... Solo que esta vez, ¡irán a sus orígenes! Junio l9/90 Managua