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Poema.es

Llagas erizadas

(Mientras Carlos Cañas e Isabel de Sola escribían) Triste vergüenza del hombre que camina, que marcha puliendo su agonía, retocando con alambres sus escaramuzas. Vergüenza terrible de una estirpe que momifica sus verdades por la repugnancia que causa el conocerse en lo que somos. Quién tamiza sus silencios hacia adentro Y quién, quien vierte su podredumbre sudorosa, su pus pestilente por los ojos hacia lo otro? A ese otro pus igual que el mío, gangrena elemental nuestra historia? Y el mundo nos exhibe sin detenerse. Nos restriega esta mismidad tan compartida, porosa, en su sombra proyectada. Y nos quebramos todos, en distinto tiempo, sin que nuestros dedos acaricien, palpen, ejerciten su pronóstico en los dedos del otro. De ese otro pus, que es como el mío: gangrena elemental de nuestra historia. Mayo 18/78 S.S.