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Poema.es

Me quedo quieto, no porque no pueda

moverme yo sino por la parálisis simultánea de la opacidad                 y del sentido: te miro desesperado, no parece que lo notes, parece, no parece, me acuerdo                 que acá le dicen brillos al diamante. Como quien percibiera dormido el cuerpo inmóvil, sin entender que se está quieto                 porque uno duerme: y le ordenara, en el sueño, moverse, sin lograr que obedezca, estando,                 como está, boca abajo, dormido: en un cuarto feo, azul que por suerte o por desgracia uno                 no llega a ver estando, como está, dormido, estampado en la cama, creyendo                 que se quedó paralítico, que la cama, horizontal, es un muro vertical, o peor, una barrera                 invisible como el cuarto feo y azul que, por suerte o por desgracia, uno                 no llega a ver soñando, como sueña, que está paralítico entre el rojo                 zigzag.