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Poema.es

Todavía el tiempo

          Oyendo aquí los pinos, miro el cielo; mis ojos, inocentes; soy el niño que se esconde a mirar y oír el mundo, a sorprender la noche cómo roba.           Sigo oyendo los pinos, sigue el cielo, y mis ojos se apagan, ¿qué será del que soy? Ya no es posible el daño; sereno el corazón aguarda todo.           Y sigo oyendo el tiempo, sombras crecientes que penetran flacas en mi cuerpo vacío, hospicio de algún mal inacabable. Posible es la alegría, me consuela la noche: creía carecer de bien alguno, y siguen devastando mi inocencia.