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Los jardines de Afrodita (VIII)

Para escanciar el vino de mi viña temprana, Fidias, divino artífice, en marfil y oro puro modeló fina copa, sobre el más blanco y duro seno que sorprendiera jamás pupila humana. Son dos ninfas en arco las asas de esa copa, y en ella están grabados, entre vides y flores y sátiros que acechan, los lúbricos amores de Leda con el Cisne, y el Toro con Europa. Amada, ¡bebe y bésame! Al destino no temas, que al borde de la copa rebosante de gemas, cinceló Anacreonte estos versos divinos cuyo ritmo el secreto de la existencia encierra: -Bebe, ama y alégrate mientras sobre la tierra haya labios de rosas y perfumados vinos.