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Poema.es

A una dama que iva cubierta

El corazón se me fue donde vuestro vulto vi, e luego vos conocí al punto que vos miré; que no pudo fazer tanto, por mucho que vos cubriese, aquel vuestro negro manto, que no vos reconociese. Que debaxo se mostrava vuestra gracia y gentil aire, y el cubrir con buen donaire todo lo magnifestava; así que con mis enojos e muy grande turbación allá se fueron mis ojos do tenía el corazón.