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Poema.es

ADIÓS A HÖLDERIN

Ya no se dice oh rosa, ni apenas rosa sino con vergüenza; ¿con vergüenza a qué? ¿a exagerar unos pétalos, la hermosura de unos pétalos? Serpiente se dice en todas las lenguas, eso es lo que se dice, serpiente para traducir mariposa porque también la frágil está proscrita del paraíso. Computador se dice con soltura en las fiestas, computador por pensamiento. Lira, ¿qué será lira?, ¿hubo alguna vez algo parecido a una lira? ¿una muchacha de cinco cuerdas por ejemplo rubia, alta, ebria, levísima, posesa de la hermosura cuya transparencia bailaba? Qué canto ni canto, ahora se exige otra belleza: menos alucinación y más droga, mucho más droga. ¿Qué es eso de acentuar la E de Érato, o de Perséfone? Aquí se trata de otro cuarzo más coherente sin farsa fáustica, ni Coro de las Madres, se acabó el coro, el ditirambo, el célebre éxtasis, lo Otro, con Maldoror y todo, lo sedoso y voluptuoso del pulpo, no hay más epifanía que el orgasmo. Tampoco es posible nombrar más a las estrellas, vaciadas como han sido de su fulgor, muertas, errantes, ya sin enigma, descifradas hasta las vísceras por los instrumentos que vuelan de galaxia en galaxia. Ni es tan fácil leer en el humo lo Desconocido; no hay Desconocido. Abrieron la tapa del prodigio del seso, no hay nada sino un poco de pestilencia en el coágulo del Génesis alojado ahí. Voló el esperma del asombro.