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Herido por el agua

12 Hubo otro tiempo en que íbamos a tientas: yo escribía derecho en los renglones de mi vida, como hombre responsable. Pero éramos igual que dos mendigos que viajan en la noche silenciosa atravesando un país de lagunas. Si todo tenía entonces un sonido de pérdida, si estabas empeñada en ignorar los días venideros; y yo a veces cantaba con una lengua de engrudo o de pan que se me desmenuzaba en la boca. 22 Busco a veces con mi dedo un idioma como el ladrón de tumbas busca el óbolo en las bocas selladas de los muertos. Pasa de labio en labio el alcanfor, una brizna de hierba, un sustantivo ruinoso y obsoleto: la leche, una sortija, el pan y el vino, una carne cubierta por las moscas, las lluvias de Valdivia o Grazalema. Arrojo al agua un anillo precioso. Y sólo de tanto en tanto recojo sonidos encarnados, como peces. 33 En vano yo buscaba ayer palabras que tradujeran mayor santidad que aquella de nuestros cuerpos desnudos, otro viento mayor, otros gestos más libres de ataduras en el baile solar de la existencia. Qué mezquino balbuceo esgrimía para decir el gozo del perfume que atravesaba el aire matutino... Me he quedado sin voz para contar cuando estuve por tanto viento herido, moribundo de luz. 38 Un viento nocturno hace oscilar el farol de la esquina con sus ráfagas, como las alas de un ángel oscuro. Hoy vuelve ese aire y se queda en mi boca donde soy siempre el infante sin habla que en las noches borroneaba papeles. Algún día me nació esta tristeza de adolescente que intuye el final del verano en familia y de la infancia. A veces, en mi niñez, sin quererlo, en mis manos moría una luciérnaga, mis dedos sucios de su última luz. 50 Digo sólo una sílaba: si nadie quiere escucharla es en vano que complete palabras. Ninguno, más que yo, tiene la culpa de que estas voces sean mis monedas de comercio y a la vez mi tesoro. ¿No hice también un hoyo sobre el limo? ¿No subsistí alimentando un secreto que las cañas nunca dieron al aire? Finjo ver oro en la piedra que toco, en los harapos y el pan; alegría donde ven casi todos malvivir.