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Empieza

Empieza empiezo es el comienzo el alba del día primero del único estático inmutable rompe la luz o continúa matiz sonoro de la sombra quiebra desasosiega la cornisa liviana un cuerpo se despereza y otro repliega su fatiga y aún otro penetra en otro o abandona lo que fue penetración y todo en el mismo momento en que ese minuto estático del alba el gozo el de las manos el de la piel el puro purísimo goce difunde su énfasis o se acurruca en el repliegue blanco de la sábana y la última gota de semen se evapora en el aire caldeado Se da vuelta se vuelve en el semisueño toca toca todo con su mano todavía imantada antes que llegue la luz y caiga sobre el párpado antes de que florezca en la abierta flor de la pupila nada basta para la vasta expansión que sube sola sin nadie y a la que nadie puede oponer un dedo una uña un delgado cabello última gota fértil que cae con toda la pasión o sin ella La mano que se abre suave y toca el seno que se abre suave en el alba cuando se abre la luz y rompe la corteza mientras uno se yergue o gime y otro depone su arma entrega todo y se va sin haber o habiendo pero se va otros todos se irán pero él se va ahora en ese suspiro final del alba Paseó paseó su paso distraído frente al fresto dorado escaló el fulgor de la colina bebió del cristal el líquido fragante y claro mordió por última vez la carne oscura la traspasó con su lengua erizada estilete afilado en un alba incierta y sucumbió sin dejar rastro A penas anda apenas una sílaba basta solo una sílaba y todo cambia acentúa corta divide un segundo para revelar todas las faces en ese ese sí el estático único suspenso ahora en la hora de todos los inicios en el instante en que cae la semilla y surge la niebla y la gota de lluvia es devorada por el polvo por el cuerpo sediento Dar un paso hacia el costado caminar por la calle de arena eludir aquel segundo estático del alba con la última luz alguien retoma las orillas junto al aura húmeda recorre el cinturón de tierra defensa ilusioria contra un dios imprevisible mientras mides tus pasos con los suyos en este invierno desmedido una gaviota sola aletea azulada y un martín pescador avista su presa en un vuelo rasante se desvanece la luz en tanto imprimes una y otra vez sol agua pájaros para solitarios días venideros No hay refugio sin embargo pora el hueco de las manos ni agua dulce para la sed retomas a tu cerco de piedras y cae el frío sobre los nidos vacíos la llama azul tiembla desvelada por el viento La hora primera del alba la hora crucial del éxtasis permanece suspendida en la mitad misma del camino en el filo en la punta afilada en el filoso bisturí que corta y penetra y separa mientrs alguien despierta y otro agota su danza ¿volverá este arco encendido a tembrar en el segundo de la aurora? Se atraviesa se cruza esta comarca por la delgada cornisa a veces el pie se adhiere a otra piel y desborda la fricción toca otro pie y paraliza el tiempo o se sumerge sin límite y pie y pie y mano y ojos perduran en su brillo original ¿Qué nos queda de aquel giro solar? de aquel encuentro? del vuelo sobre hondonadas y requiebros? de aquellos círculos fragantes de aquellas esferas feraces o feroces que a veces se tocan en la línea del amor? o se extinguen con las cenizas del crepúsculo? ¿Somos acaso 'las abejas de los invisible'? o el aliento provisorio que dura un día e intenta enhebrar la sombra con la luz? o lo que perdura de aquello que ya no es...? La rosa que pétalo a pétalo se deshace ¿florece de nuevo en un aura en un cielo blanco o negro en un cristal fragilísimo? ¿en qué playa de espuma se deposita la dulzura? ¿hasta qué confín llega el vértigo de los amantes? su manzana fragante sus dedos líquidos sumergidos en huecos ardorosos? Los pétalos caídos de la rosa suben de nuevo hacia la luz? pero el fuego que no cesa a qué entropía rinde su desvelo? aquella trasmutación trasvasa plomo en pluma en aire en nada? el ferroso metal en música silente en sombra vagabunda? ¿Desde dónde miras? ¿con qué manos tocas todo? con qué labios? con qué tacto vas ardiendo de zarza en zarza? con qué miel recompones tejes curces trenzas uno a uno los hilos de esta postrer floración? En el senundo estático del alba la vida y la muerte sueldan su suerte una bebe de la otra y el líquido que no se agota mantiene su nivel