📜
Poema.es

Suite doméstica

                                        Margot está en la ventana... I Te digo que quiero quedarme a vivir en la ducha. No comprendes de inmediato, pero después te ríes y tus dientes son compasivos e irónicos. Tienen la complicidad de los quince años juntos. Te digo que no quiero salir de la ducha y tú, sentada junto a la ventana, cepillas tus cabellos pausadamente. Desde la ducha te envío mi despedida, y el torrente organiza el trágico naufragio del jabón. II                                         Una ofrenda de dos                                         que aunque pecaron                                         han vivido. Mientras me dices que ya estás cansada del café, de los huevos fritos y de la pedagogía activa, haces cuentas, las siempre equivocadas cuentas optimistas, y te ríes de lo que pasó anoche. Me dices que convendría copular. (Una luna de agencia de viajes anda sobre los edificios.) Esta semana se cayó un cuadro y un amigo derrotó al viejo sillón. La casa peligra... copulemos. III                                         Todo fue brillante                                         menos el final. Porque soy un señor domesticado que escribe versos y gesticula en los parques, digo que nada pido. La vida ha derramado su cornucopia sobre mis zapatos. Tengo un auto, dos trajes, diez pañuelos, y me puedo comprar nuevas corbatas. Me inquietan las jornadas submarinas. Sé volar y lo hago raras veces. Aquí paré mi tienda. Sólo espero esa fiesta nocturna. Me moriré cuando el placer termine.                                         La vita non è sogno IV. Declaración final                                         Irascor tibi sic meos amores?                                         paulum quid lubet allocutionis,                                         maestius lacrimis Simonideis. Exploro el domicilio. Me gusta este desorden vivo. Cuando la casa siente que se pega a la tierra empieza a protestar, decide irse, y los libros se llenan de humedad. Dos veces vimos ya la misma arena. Nunca somos los mismos. Es tiempo, amada gente, de largarnos.