📜
Poema.es

A orillas del East River (II)

Yo ya no lloro, excepto por aquello que algún día me hizo llorar: los aviones que proclamaban que todo había terminado; la estación amarilla diluida en la noche en la que coincidían, tan sólo unos instantes, el tren que partía hacia el norte y el que partía hacia el oeste y jamás volverían a encontrarse; y la voz de Juan Rulfo: 'diles que no me maten'; y la malagueña canaria; y la niña mendiga de Lisboa que me pidió un 'besiño'. Yo ya no lloro. Ni siquiera cuando recuerdo lo que aún me queda por llorar.