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Poema.es

XV (II)

Yo me subí a los trece años y llegué a odiar los rieles y el tren. Soñé y soñé y seguí soñando el descabezado de mi infancia; no pude más jugar a las muñecas que se les cae la cabeza, mamá, y me da miedo. Perdí a mi padre y aunque no fui ejemplar tampoco me drogué, yo ni siquiera sabía, y escribí, escribí mi multitud de fantasmas y me dolió el corazón hasta que llegó la adolescencia. Si reí entonces no fue la sonrisa limpia que nace de los ojos yo creía vivir y completaba cuadernos y me imaginaba que un decapitado era una coincidencia absurda en mi paseo. Pero escalé mi conciencia y la encontré triste, y reconstruí cada escena grabada desde mi niñez, cementerio negro y profundo, muerte de cada piedra, muerte de cada rincón, muerte, muerte, muerte. Yo no pude más de brazos cruzados ante la noche de mi pueblo, yo no pude más y me declaré combatiente de la vida, forjadora de la esperanza que nos arrebataste, Playón. (1986)