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Poema.es

A una muchacha

Si alguien sabe qué puede destruir a la muerte, qué puede cercenar su mano vengativa, venga ahora y lo diga cuando estamos a tiempo de rechazar su fuego que cada vez se aumenta. Si alguien supiera detener al tiempo lo diga en este instante. Cuando toque tu piel el daño no hay remedio; será como el aceite que se extiende y no puede volver al vaso donde estuvo. Donde vivió la rosa vivirá para siempre una raíz callada. Donde el rumor de guijas por el río silbará sólo el aire llorando por los huesos. Que nadie escuche el ruido de lo que se destruye si nada puede hacer por evitar la ruina. Mejor venga la muerte y te corte de un tajo y te transplante así donde nadie te vea que no este grano a grano deshacer tu hermosura.