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Hoy mi piel despertó lisa

I Hoy mi piel despertó lisa; reclamando un silencio que debió, alguna vez, ser mi reposo; desmoronada, espero, y un frío ausente acentúa tus expresiones, te dibuja con fugacidad sigilosa y fascinación. En tu espacio un vacío languidece y reta; mi cuerpo se defiende, traduce gestos, mis manos bailan inquietas, fabrican imágenes, palpan humedad, muerte ajena, cuando las sábanas que me cubren buscan tus brazos, su fuerza, sabor que empieza a resecar mi boca, ritual solitario pecho inerte, montañas sin cielo, vientre lumbre, te repasa imaginario, lengua rosa textura, retrato enlutado. II Bajan los dedos por mi pierna, fantasma perdido en tus colinas, tormenta eléctrica aplaudida por mis muslos, ventana abierta que advierte un cielo gélido embestida ojo de ombligo, único presente, severidad ausencia, posesión sombría, sonrisa lastimosa ansia. Un sonido llega lejanía, confundiendo alma, distrayendo cuerpo, caja vacía convertida en lúgubre espacio de apariciones, que desfilan por mi piel en una procesión sin santo que la guíe. Tu rastro deja un olor parecido a las acacias, me llena de voces, seres orgullosos riéndose de la realidad, intentando hacer un trato, alejarme de tu magia, desbaratar el milagro, pinceladas tuyas que salen montón de letras. III Rechazo la imposición el mensaje en los callejones de mi cuerpo que siguen llenos de ti, preocupados de una irrealidad que se vuelve cada vez más complicada, cuerpo al que no le importa el texto, y afuera ignora la escena del dolor, y no entiende las voces que persiguen. Y así, tibiamente, con furia, vuelvo a sentir el choque que estremece, tu cuerpo y el mío volviendose batalla imaginaria...