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Soy todo lo que miro

Bañarse bajo la luz de un álamo Ser todo cuanto miro En el pozo del sol. Sorpresa blanca Que te acuclillas y saltas Y me lames la mano con tu llama Y mueves cabellos Pegados al rostro con lágrimas: Vete de aquí Quema la selva de arpas Y al viento que la hace gemir Porque es su amante consumado. Siempre no te vayas Sorpresa Déjame ser todo lo que miro Tus pavos irreales me interesan mucho Tus nubes que bajan sin convertirse en lluvia Me interesan a ojos vistas. Entre la inmensidad y mi estupor Tus flancos incandescen Coro de las anticipaciones Tupida amarillez: El mundo que nos prohíbe volar Nos debe su propio vuelo.

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