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Poema.es

De profecías y puertas

Soy araña feliz sobre la tela en el ir y venir de las agujas hasta sentirme olvidada de las flor mistificada y de los parques. Que no me engulla el sol y el agua para luego segarme. Soy feliz cuando las puertas se convierten en perros guardianes y me siento protegida de la lluvia. Es mejor cerrar los ojos que no sepan del color, ni los oídos escuchen la facundia de las viejas cotorras. Que las paredes aprendan a amoldarse al silencio de la piedra, que el maleficio no llegue porque hay muertos que suelen repetirse y nada hay de extraordinario en que otro día sin suerte dejen de una vez la puerta abierta te arrebaten de nuevo el mismo muerto y se te vaya dos veces, o tres, o cien ¿quién sabe cuántas veces? Soy feliz cuando las puertas no permiten que salgan los de adentro cuando los que aún no llegan se pierden sin saber si han de llegar porque hay muertos que suelen repetirse y nada hay de extraordinario en que se te vaya de nuevo ¿quién sabe cuántas veces? Nada sé de colocar alfombras para dar la bienvenida a los extraños; que se vayan con sus risas de cristal partido, con sus cofres de badana y sus cajitas de música Que se vallan muy lejos de mis puertas que saben guarecer de la inútil profecía. ¡Olvídense de mí! viejos doctores de los presentimientos Quiero ser feliz convertida en araña. Déjenme a solas custodiada por mis puertas porque hay muertos que suelen repetirse y ya no quiero ver pasar una y otra vez el mismo féretro.