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Poema.es

Más bello que el sol del Paraíso

Copa de cristal pulido, bebo, bebo y no me embriago, con sabor a corazón y sabor divino a labios. Bacante soy de una orgía deliciosa y no me exalto. Ruedan abiertas las rosas sobre mi corpiño intacto, y yo bebo y bebo más el licor que sabe a labios. Maravilloso licor del que yo he bebido tanto, sin que se alteren mis venas, sin que en mi mente haga estragos. Centellea como dos ojos negros en mi vaso, prende infinitas antorchas en mi corazón helado, y arrastra mi pensamiento hacia caminos fantásticos. Bebo, y no estoy ebria, no; muerdo el cristal de mi vaso y hago trizas los espejos que miran y estoy mirando. Me sumerjo en mi licor como en olas de cobalto y aunque bebo, no me estalla roto el cerebro en pedazos. Disuelvo mi pensamiento, licor con sabor a labios, y en tus alas de emoción toda voluntad deshago. ¡Centellear de ojos ardientes, aunque muero, no me embriago, y aunque he disuelto mi vida en la copa de tus labios!