📜
Poema.es

Safo

Noche desoladora, fiel imagen de mis continuos bárbaros tormentos, no cese tu rigor, no tus furores; el hórrido silbido de los vientos, el rayo desprendido de la esfera, el ronco son del pavoroso trueno halaga un corazón desesperado. ¡Ah! perezca en tu horror el universo, perezca la morada que mantiene al hombre entre los hombres más perverso; anégale en tus aguas, mar undoso, y entre tus ondas su cadaver yerto suba al Olimpo y del Olimpo baje a sepultarse en el profundo averno; mas tú te calmas; ¿eres insensible a mi fatal plegaria, a mis lamentos? ¿Eres como Faon? ¡ay! ni su nombre piadoso vuelve a repetir el eco. ¡Espantosa quietud! Todo enmudece, y al tormentoso horror sigue el silencio. Las negras furias que mi amor persiguen me privan hasta el bárbaro consuelo de ver el orbe vacilar al choque de los embravecidos elementos. Vecina el alba, volverá a la tierra el marchito verdor; placido el cielo ofrece al fin serenidad y vida. Hoy, por la última vez, el firmamento verán mis ojos de llorar cansados. Sol, apresura tu brillante vuelo; verás a Safo en su postrera angustia perecer, u olvidar su ingrato dueño.

Más poemas de María Rosa Gálvez

Ver todos (3) →