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Poema.es

En el laboratorio

«Voy pesar?me dije el otro día? una lágrima mía.» y saqué del armario una balanza de suma precisión. «Ya sé cuál escoger: la no llorada dura y concrecionada que, cual badajo de campana rota, yace en mi corazón. ¡Qué peso va a tener! amor Sincero, con desdén traicionero pagado, la cuajó el aciago día en que perdí mi fe. Ea, arriba, a salirse por los ojos, con el esfuerzo rojos» para hacerle más fácil la salida la escena recordé. Asomose, por fin, a mi semblante pero en el mismo instante se evaporó; mi espíritu inundando de dulce beatitud. Llorad los que el dolor tenéis por centro; vertida fuera o centro, una lágrima es gota de rocío o plomo de ataúd.