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Poema.es

JOHANESBURGO

Al maestro Nicolás Guillén Una voz ancestral, un tambor africano y un verso elemental peruano. El negro en el Perú actualmente no sufre, ya no hay esclavitud ni azufre. Le dieron tibio baño en tina de jabón porque en su ama dio el germen que no tuvo el patrón. Del seno de mi abuela a mi madre brindó, el hijo del amito mamó, mamó, mamó. Y mi abuelo con su amo en la Casa ´e Jarana cantujaron de alirio, cantujaron replana. Y en la casa ´e jarana -con el Amito Viejo- bailaron mis hermanas zamacueca y festejo. El padre de mi amito de mi abuela gustó y mi abuelo a su amita burló. Yo le dijera ?primo? a ese blanco travieso de cabello enrizao y de labio muy grueso... El negro en el Perú actualmente no sufre, ya no hay esclavitud ni azufre. Más ha sufrido el negro nuestro hermano de Cuba descendiente directo nagó, yoruba. Más ha sufrido el negro muerto en Santo Domingo por los diarios abusos del gringo. Más ha sufrido el negro cantor de Panamá que el negro jaranista de acá. Más ha sufrido el negro labrador de Haití que el zambo guaragüero de aquí. Más ha sufrido el negro del morro y la favela que mi padre y mi madre y mi abuela. En fin, más sufre el negro de Harlem a Lousiana que nuestra gente negra peruana... Y al ?problema del negro? ?segregación racial? el mundo permanece neutral. Quiero aguda mi rima como punta de lanza. Que otra mano la esgrima si alcanza. Yo jamás con voz hurgo perentoria. Yo ja... ¡Johanesburgo! ¡Pretoria! Cuando en Johannesburgo llegue el ?Día de Sangre? yo quiero estar allí, compadre. Cuando en Johannesburgo llegue el ?Día de Sangre? debemos estar todos ¡Hijos de negra madre! Con la voz ancestral el machete en la mano y el verso elemental hermano.