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Poema.es

Al pie de la letra

El tribunal es alto, final y sin fronteras. Sensible a las variaciones del azar como la nube o como el fuego, registra cada trazo que se inscribe sobre los territorios insomnes (del destino. De un margen de la noche a otro confín, del permiso a la culpa, dibujo con mi propia trayectoria la escritura fatal, el ciego testimonio. Retrocesos y avances, inmersiones y vuelos, suspensos y caídas componen ese texto cuya ilación se anuda y desanuda con las (vacilaciones, se disimula con la cautela del desvío y del pie sobre el vidrio, se interrumpe y se pierde con cada sobresalto en sueños del cochero. ¿Y cuál ser?el sentido total, el que se escurre como la bestia de la (trampa y se oculta a morir entre oscuras malezas dejándome la piel o huye sin detenerse por los blancos de las encrucijadas, ( laberinto hacia adentro? Delación o alegato, no alcanzo a interpretar las intenciones del (esquivo mensaje. Difícil la lectura desde aqu? donde violo la ley soy el instrumento, donde aciertos y errores se propagan como una ondulación, un vicio del lenguaje o las disciplinadas maniobras de una peste, y cambian el color de todo mi prontuario en adelante y hacia atrás. Pero hay alguien a quien no logra despistar la ignorancia, alguien que lee aun bajo las tachaduras y los desmembramientos (de mi caligrafía mientras se filtra el sol o centellea el mar entre dos líneas. Impresa est?con sangre mi confesión; sellada con ceniza.