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Poema.es

Asombro al descubierto

          Je est un autre.           Rimbaud           Je suis l´autre.           Nerval FUEGO QUE PASAS Fuego amigo Fuego En el bosque que sólo tú conoces llama que corre salta y se desliza Testigo de la noche primigenia sé vuelo de latidos y esperanzas el encaje del mar juvenecido la lujuria del alba descubierta la pena capital de la belleza La centuria crispada de milagros el puma americano a la intemperie el grito salpicando en la garganta nunca jamás la lumbre acuartelada Oh Padre Padre Nuestro Sideral A los pies de la muerte y la derrota funda la sinrazón mientras fulgures mantén en alto la locura en cierne desnudo solitario insomne en vela velando a pensamientos desatados TAYTALLAY TAYTA ríe a carcajadas Gran Almirante Padre Cenital Échate bien al hombro tu carcaj Oh Padre Padre Nuestro Sé puntual Pide tu asombro en busca de un instante Pide tu voz en alta llamarada Pide tus sienes en pasión de espera Pide tu aliento en tempestad de gloria Pide a los hombres su inmortal batalla el milagro que falta para el rayo en guerra de la muerte Pide todo el corazón del mar para la paz Pide tu luz en aras de la tarde para implorar la vocación al viento para entonarle el aldabón al sueño Pide en verdad las manos de la aurora para anunciar la paz a los humanos más airados que nunca por la guerra SAL LUCERO DEL ALBA sal y mira Fulge tranquilo en cada bosque en celo Fabrícale sonrisas a la lágrima Al azul una escuela vespertina Lanza al viento un tropel de papagayos Alza en tus manos la fugaz dulzura Enciende tú la paz sobre la celda La gota roja en la espesura apaga En luceros transforma la centella Escucha de cuclillas a la rosa Sacúdele la pena a la atarraya Confiésale a la piedra tus secretos Celebra el cumpleaños a los árboles Alarga el día al callejón sombrío Enarbola tu canto en cada aldea Al herbaje desteje sus clinejas Al agua los rastrojos y botellas no te olvides de darles de beber LA SEMILLA DEL HOMBRE germinando La oscuridad del hambre en emboscada Los suspiros indígenas gargantas pececillos aullando en la creciente crujientes vendavales milenarios los pliegues de los siglos cabizbajos Por obra y gracia del insomnio el hombre el hombre rayo que arde en la tormenta alarido crispado en huracán por fin él ocupándose del hombre el hombre simplemente el hombre a solas en paz consigo con su pena al hombro Al descubierto hermano universal guarango chontaduro cañahuate chaguaramo apamate guayacán samán araguaney o flamboyán universal ceniza en singladura en pulpa en hueso en lluvia en soledad Los pájaros los árboles el hombre el hombre a punta de hombre y tempestad semilla germinal a la intemperie andando andando andando andando andando SER TRIGO pan espiga sueño niño Hundirse hurgarse ser sentirse serse Asombrarse del silencio de la rama y más del silencio de la hoja que apenas si nos oye Creernos indispensables todavía para el terrazgo que nos queda Maravillarnos del discurso del agua Acabar con la guerra que nos cruza la noche que nos cruza el hambre que nos cruza Asomarnos al canto de los árboles Escuchar el aplauso de los pájaros cuando revienta en diapasón el día a pesar del estruendo de las hambres o al fondo más lejano de los vasos Cósmico Movimiento Imagen Móvil Orden de Sucesiones Devenir Trashumancia Invención Solemnidad Cuerpo de luz asombro al descubierto Dinos del viento y su camino largo Dinos del Sol y su trajín sagrado Dinos del hombre y su tristumbre amarga Dinos del niño y su cocuyo insomne De la noche gastada diluvial De la antigua memoria de las aguas Dinos del mar y de las islas claras Claridad hechizada sorprendida Fuego que pasas soledad en fuego El Lucero del Alba nos alumbra A los pies del asombro y la derrota Desnudo solitario insomne en vela Velando a pensamientos desatados Un cielo abierto un solitario insomne Una raza que canta en la tormenta Hay peces que navegan en el aire En las extrañas islas de la noche A la orilla más pura de la calma FUEGO QUE PASAS Fuego amigo Fuego En el bosque que sólo tú conoces llama que corre salta y se desliza Testigo de la noche primigenia sé vuelo de latidos y esperanzas el encaje del mar juvenecido la lujuria del alba descubierta la pena capital de la belleza La centuria crispada de milagros el puma americano a la intemperie el grito salpicando en la garganta nunca jamás la lumbre acuartelada Oh Padre Padre Nuestro Sideral A los pies de la muerte y la derrota funda la sinrazón mientras fulgures mantén en alto la locura en cierne desnudo solitario insomne en vela velando a pensamientos desatados TAYTALLAY TAYTA ríe a carcajadas Gran Almirante Padre Cenital Échate bien al hombro tu carcaj Oh Padre Padre Nuestro Sé puntual Pide tu asombro en busca de un instante Pide tu voz en alta llamarada Pide tus sienes en pasión de espera Pide tu aliento en tempestad de gloria Pide a los hombres su inmortal batalla el milagro que falta para el rayo en guerra de la muerte Pide todo el corazón del mar para la paz Pide tu luz en aras de la tarde para implorar la vocación al viento para entonarle el aldabón al sueño Pide en verdad las manos de la aurora para anunciar la paz a los humanos más airados que nunca por la guerra SAL LUCERO DEL ALBA sal y mira Fulge tranquilo en cada bosque en celo Fabrícale sonrisas a la lágrima Al azul una escuela vespertina Lanza al viento un tropel de papagayos Alza en tus manos la fugaz dulzura Enciende tú la paz sobre la celda La gota roja en la espesura apaga En luceros transforma la centella Escucha de cuclillas a la rosa Sacúdele la pena a la atarraya Confiésale a la piedra tus secretos Celebra el cumpleaños a los árboles Alarga el día al callejón sombrío Enarbola tu canto en cada aldea Al herbaje desteje sus clinejas Al agua los rastrojos y botellas no te olvides de darles de beber LA SEMILLA DEL HOMBRE germinando La oscuridad del hambre en emboscada Los suspiros indígenas gargantas pececillos aullando en la creciente crujientes vendavales milenarios los pliegues de los siglos cabizbajos Por obra y gracia del insomnio el hombre el hombre rayo que arde en la tormenta alarido crispado en huracán por fin él ocupándose del hombre el hombre simplemente el hombre a solas en paz consigo con su pena al hombro Al descubierto hermano universal guarango chontaduro cañahuate chaguaramo apamate guayacán samán araguaney o flamboyán universal ceniza en singladura en pulpa en hueso en lluvia en soledad Los pájaros los árboles el hombre el hombre a punta de hombre y tempestad semilla germinal a la intemperie andando andando andando andando andando SER TRIGO pan espiga sueño niño Hundirse hurgarse ser sentirse serse Asombrarse del silencio de la rama y más del silencio de la hoja           que apenas si nos oye Creernos indispensables todavía para el terrazgo que nos queda Maravillarnos del discurso del agua Acabar con la guerra que nos cruza           la noche que nos cruza           el hambre que nos cruza Asomarnos al canto de los árboles Escuchar el aplauso de los pájaros cuando revienta en diapasón el día a pesar del estruendo de las hambres