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Poema.es

Vals

Yo toco el odio como pecho diurno, yo sin cesar, de ropa en ropa vengo durmiendo lejos. No soy, no sirvo, no conozco a nadie, no tengo armas de mar ni de madera, no vivo en esta casa. De noche y agua está mi boca llena. La duradera luna determina lo que no tengo. Lo que tengo está en medio de las olas. Un rayo de agua, un día para mí: un fondo férreo. No hay contramar, no hay escudo, no hay traje, no hay especial solución insondable, ni párpado vicioso. Vivo de pronto y otras veces sigo. Toco de pronto un rostro y me asesina. No tengo tiempo. No me busquéis entonces descorriendo el habitual hilo salvaje o la sangrienta enredadera. No me llaméis: mi ocupación es ésa. No preguntéis mi nombre ni mi estado. Dejadme en medio de mi propia luna, en mi terreno herido.