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Poema.es

Las palabras desmienten la existencia del tiempo

Y tú me habías llamado aquella tarde, a la hora de las piscinas, cuando cualquier palabra se convierte en una profanación. Y habrías preferido una merienda llena de veranos (a la hora de la masturbación de las princesas) cuando el escondite regresa a los jardines, y las niñas se guardan insectos en el vientre. Y habrías preferido en esa tarde clara de delfines e islas, que todo hubiera sido una equivocación. Y así supe de ti después de tanto invierno. Supe que seguirías montado en el columpio de mis faldas y que traerías contigo un conjuro de hímenes y hormigas. Que me habías llamado invocando la luz. Y que no recordabas que la infancia termina cuando se incendia el bosque de los niños.