📜
Poema.es

Manifiesto inicial del humanista

La causa de las palabras, que para nada sirven, o para vivir tan sólo, es una causa pequeña. Pero si cada día sabes con mayor certeza que no sólo repudias las coronas sino que cada vez te dan más asco; si en verdad no quieres hacer de tu ya arruinada inteligencia una prostituta mercenaria que venda sus pechos o su alma a cualquier hijastro del dinero o si, sencillamente, poco necesitas y tan sólo te importa soportar con dignidad la vida y sus tristezas mejor será que asumas desde ahora la inevitable condena de la soledad y del fracaso y que como luminoso o ciego abandono de estrellas a esa pequeña, muy ridícula causa ya te abraces, que del todo lo hagas y que en tu habitación vacía las palabras del fuego sean ceniza, que se asalten y persigan, que tengan frío, en su noche a solas, por decir tu nombre.