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Poema.es

Magdalena

No me hables. No me hables porque las palabras, asesinas, callan las emociones. Palabras verdugos, testigos de la muerte del tiempo, palabras que nos echan en cara nuestro límite de criaturas mortales. Hastío de las palabras, sonidos ridículos que tartamudeo para decirte lo que siento que no tiene forma y no se puede escribir sino con fría espuma de ola sobre arena caliente de sol, y no se puede escribir sino con mi boca lamiendo tu piel y no se puede escribir sino con lluvia que cae sobre nuestro patio, el patio que conoció tus besos y mi cuello. Palabras inútiles, escritas en libros amarillentos, hojas manchadas por un lapicero seco y sin tinta ya, ideas pintadas en el aire por algún pintor que, gracias a Dios, olvidó el alfabeto. Palabras frustrantes que se gastan como cigarrillos y el humo escribe en el aire tu ausencia y la falta que le haces a mis ojos que extrañan tu sonrisa, a mis brazos que extrañan tu calor, a mis piernas que extrañan tus manos, a mi alma que extraña tu infierno, el infierno que me inyectaste y que llevo dentro por la maldición de haberte amado. Al encontrarte mis estigmas empezaron a sangrar. Mis pasos escriben chorreando tu nombre en el camino. ¿Logrará el viento borrar la sangre seca de mi historia? ¿Podrán estas palabras vacías devolverme el icono de nuestro mutuo martirio o será el silencio la cruz que merezco y que asumo como mi única maleta en este viaje entre la maldita culpa del sacrificio? Y sin embargo estas siguen siendo palabras que no son gritos y no son canto y que no te comunican las espinas que siento, clavadas en mis sienes, clavadas en mis sueños, hartos ya de la pesadilla de tu traición, la misma traición pura de las palabras que no sirven no sirven no sirven porque no hay milagro sino caricias guardadas por demasiado tiempo en una mano que se hizo puño, no hay milagro sino heridas entreabiertas en el costado que ya no sangran bajo el suplicio de tu olvido, no hay milagro sino pies sucios del largo camino que llevo, y que tendrás que limpiarme con tu pelo, Magdalena. De La carne del tiempo, Editorial Artificios, Bogotá, 2002