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Poema.es

Milenario

Me vuelvo esa persona demorosa, confusa, cuya prisa más la atrasa cuando sale; no sabe qué le pasa. ¿Las redes o tejidos? ¡Buena cosa! Los huertos y jardines, tanta rosa, fruta, alfalfar, viñedo, bestias, casa; riegos, siembras, cosechas -labores a sus horas y en sus fechas-, libres actos rituales suyos, míos, constante campesino milenario que se encarna en mis propios albedríos, ni hosco ni demasiado solitario, algo sociable, alguna vez parlero; hombre que vive a gusto, sobresaltado por el solo susto de perder, rey feliz, el reino entero, donde al fin otra fruta ágil madura: sangre propia enraíza en su escritura. ..... Se enreda en los olvidos y en las llaves. Quizá no haya cerrado bien la puerta. Vuelve. ¿Dio de comer a perros y aves? Les brinda presa y grano. ¿Listo? -¡Alerta! -llaman cuclillos de relojes viejos-. Ni caballos ni tren, coches o naves, obran milagros hacia los festejos antípodas, llameantes de entusiasmo glorioso, que se apaga a estas alturas: ni a los postres llegaras. Como en pasmo de amor contemplas siembras, frondas: juras que no saldrás debido a la tardanza, sin confesarte nunca esas ternuras, ni el temor a perder frutas maduras: quizá la Muerte, súbita su lanza, allá en la misma fiesta al fin te alcanza.