Florencia, siglo XVI
Asciendo al centro de la cúpula
con el fruto maravilloso
entre mis dientes.
Tu cabello rubio y rizado
es mi punto de partida
en este saut du petit cheval,
salto musical que esquiva
a la raza de los envidiosos.
Nuestra risa es un juguete
vagabundo y hablador.
Escenas renacentistas (III)
Más poemas de Carlota Caulfield
Ver todos (17) →
Bifurcaciones en busca de espacio
Carta de Camilla de Pisa a Francesco del Nero
Carta de Lucrezia Borgia a su confesor
Carta de una virgen del sol a su amante
Durante el Renacimiento, siempre hablamos de amor
En esta hora apaciguada y dulce
Encerrada en Pastrana en 1585, pienso en ti
Escenas renacentistas (I)