Siempre me he sentido como Carolina Lamb
desde que vi aquella película en La Habana.
Yo también me he disfrazado de cochero,
he hablado en idiomas extraños,
he falsificado identificaciones y
he escrito cartas apasionadas,
para despertar sobre tu pecho.
Ne credere Byron
Más poemas de Carlota Caulfield
Ver todos (17) →
Bifurcaciones en busca de espacio
Carta de Camilla de Pisa a Francesco del Nero
Carta de Lucrezia Borgia a su confesor
Carta de una virgen del sol a su amante
Durante el Renacimiento, siempre hablamos de amor
En esta hora apaciguada y dulce
Encerrada en Pastrana en 1585, pienso en ti
Escenas renacentistas (I)