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Poema.es

Soneto 1942

Amé vivir en cielo inmaculado, labrado en soledad y muerte pura: igual que el cielo, ileso mi costado creció sin sangre, fuerza ni premura. Inquieto, como tiempo amortajado, Al sentirme sin vida ni amargura, torné a tu fuego de ángel derramado olvidándome yo en la quemadura. Así, furioso, incierto, desvelado, locamente veloz e iluminado, iluminado en goce y en dolor: Contigo quemo el cielo y el reposo, inauguro al Terrible y al Hermoso Amor, Feroz Amor, ¡oh dulce Amor!