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Poema.es

ELLA

Desnúdenme tus manos lentamente sobrenadando senos y caderas, y desliza tus dedos diligente entre botones, lazos, cremalleras. Mira mis ojos y ábreme la blusa, y descuelga los pechos prisioneros, que mi deseo nada te rehusa, y ellos son del deseo mensajeros. Se abren a ti como dos rosas tiernas, esperando la lengua en los pezones, y percibo temblores en mis piernas, y un aire abrasador en los pulmones. No hay en mi ofrecimiento ambigüedades, va a ti sin desvergüenza o timidez, y aunque con tinte de frivolidades, parece siempre la primera vez. Besa con humedad mi boca hambrienta, y haz que ambas lenguas jueguen en contacto, no ha de haber nada a lo que no consienta , mía es la voluntad, tuyo es el acto. En la espalda hay insólitos caminos que mi mano jamás ha transitado, y de tus dedos brotan remolinos erizando la piel de mi costado. En breve y delicada sacudida mis hombros de la blusa se desprenden; semidesnuda estoy, y enardecida, y alzo los brazos, que hacia ti se extienden. Detente brevemente en la cintura, rodéame en caricias circulares, y explora el resto de mi arquitectura, con paso franco a todos mis lugares. Cae la falda a los pies..., al fin desnuda... Qué libertad e independencia siento. No queda en mí vacilación ni duda, sólo serenidad..., y atrevimiento. Están mis ojos en tus ojos fijos, y tus manos me arropan insistentes; suaves contactos causan regocijos, lentas fricciones llegan más frecuentes. Aproxímate más, cúbreme entera, encadéname a ti, y abre mi rosa, dame un beso total, de tal manera que resulte en fusión voluptuosa. Quédate en pie y recibe el doble abrazo, y al rodear tu cuerpo con mis piernas, introduce tu furia de un zarpazo anegando mis cámaras internas. El ímpetu, el gemido y los sudores me dirán que soy tuya y eres mío; seremos mutuamente posesores, como el cauce y las aguas en el río. El Hay en tu rostro un gesto de embeleso al ajustar tu mano mi corbata; y me encuentro vestido con exceso al ver tu desnudez bajo la bata. De repente me asaltan intenciones que sacuden la fibra del sentido, y que encajan en las incitaciones que el brillo de tus ojos me ha tendido. Sin vacilar, toma hoy la iniciativa y traduce en acciones la sonrisa, que tu mano sensual y decisiva me arranque la corbata y la camisa. Deslízame los dedos sobre el pecho, y extiéndete a la espalda suavemente; mi instinto levantado está al acecho, todo mi voluntad te lo consiente. Hoy serás tú quien todo lo decida, seré el juguete, y tú serás quien juegue, tendrás autoridad indefinida y no encontrarás nada que te niegue. Ya el cinturón se siente relajado, y tu contacto excita mi impaciencia, siento el impulso desencadenado, pero a él, no a ti, he de hacerle resistencia. Es tu oportunidad, es tu momento, será tu desnudez junto a la mía, tus caricias tendrán el ritmo lento de inevitable, espléndida agonía. Y aunque te exija que me lo aceleres, no escuches mi clamor ni mi quejido, habré de recibir lo que me dieres, cuando, como y en donde hayas querido. Siento tus manos descendiendo lentas y tú también te inclinas y desciendes, y a mi virilidad la boca enfrentas, y una violencia emocional enciendes. Ese beso profundo y penetrante, me acerca a ti de singular manera; y aunque no puedo verlo en tu semblante, percibo toda tu pasión entera. Tus manos en mi piel clavan crispadas las uñas, que de sangre se revisten; flota tu pelo en nuevas oleadas, los labios y la lengua no desisten. Qué catarata de placer provocas volcándose en caída resonante, tal la furia del mar contra las rocas? Qué maravilla poder ser tu amante. Y al fin las aguas, blancas de la espuma, tras la caída, avanzan en el río; siento en la mente el sueño de la bruma, y en el cuerpo el postrer escalofrío. Levántate y abrázame, cariño, yace conmigo en silenciosa calma, manténme en tu regazo como a un niño, y toma posesión de cuerpo y alma.