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Poema.es

En Kelmscott Manor

Sobre el musgo peinado, sobre la losa negra que confirma tus pasos, mira el tendón del agua, el relieve fluyente que tira de la orilla y de los juncos palidecidos, donde el agua huye de sí, en el umbral del remanso, de su negrura tibiamente limosa. Van por el río tus ojos, por su piel ocelada, entre motas de luz que enmadejan el aire, y su fluir revela las formas de la calma, el molinillo de plegarias del día, el hila que te hila de la contemplación más pura, cuando nada se espera, cuando mirar es sólo subida a otro mirar, ahora, en un tiempo anterior a la mirada.