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Poema.es

Elizabeth Street

Hoy me ha dicho mi madre: «Ya he tenido en mis brazos los hijos de mis hijas. Quizás un día alcance a ver los tuyos». Yo no la he contestado. No acostumbro a hacerlo. Rara vez. Sigo comiendo mientras leo un periódico cualquiera. Pero ella no se queja. No se queja de mi duro silencio. Envejecida queda ante mí, distante, humildemente. Y ella debe haber sido, de mi vida, el centro importantísimo en mi infancia. Ahora es un casi olvido de la muerte. Cual si estuviera muerta su presencia. Yo no le digo nada. Me molesta que esté pendiente siempre de mis actos, con afán de ayudarme, de serme útil. Me siente desdichado. Y piensa, acaso, darme una solución. Dice, por eso: «Quizás un día alcance a ver tus hijos». Sin haber terminado de cenar he salido de casa. Tengo que huir de mi entorno, de mí. Ser yo, distinto. No es fácil escapar de lo que es uno. A veces se consigue, por un tiempo, con un libro. O el cine. O la bebida. Miro la cartelera de espectáculos.