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Viajes (v) (De Ángeles Callejeros)

Uno de los trabajos más difíciles para un ángel es aprender a volar en el sueño de un moribundo. *** Aquél ángel volaba lento con las alas empapadas de sangre y el llanto de una ciudad bombardeada. *** Hay un rincón del sueño en donde mi recuerdo ha guardado un pedazo del mediterráneo. Allí, sirenas y delfines juegan entre espacios de ángeles y mar azul. Es fácil verlos y sentirlos en el letargo de mi almohada, pero no hay que padecer de estrellas del ocaso ni de barcos en la alborada. *** El trabajo es miserable, decía uno. Hay ángeles que de ida reemplazan a una cigüeña y de vuelta son buitres vasallos vestidos de muerte. *** Los ángeles son los delfines del cielo. *** Cuando descubrió que la religión era una mala pieza de teatro aquél ángel vendió las alas para poderse pagar una entrada que al final de la parodia le dejara una salida. El ángel verde de la montaña emigra porque su vuelo no esta hecho a prueba de otoño. *** Sobre la ciudad de los deseos el ángel volaba más alto para no ser aspirado por los bostezos de la niña que siempre lo metía en un sueño de nidos, tijeras y jaula. *** Aburrido, el ángel le diría que soltara la cola del cometa porque a cambio le daría una pluma para volar como el poeta. *** Al llegar la noche el niño se aferró a sus alas para no caerse nunca más de la cama. *** Cría cuervos y te espantarán los ángeles *** Murió sin querer enseñarme el secreto del viento y yo me hice una almohada con sus alas para soñar bien lo que siento y caminar mejor lo que no vuelo. *** Por muy buena que fuera yo ya sabía que aquella ángel sólo me llenaría de lágrimas y tinta el corazón.