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Poema.es

Villa Cortés

                                                            La casa donde crecí en Sonsonate. Y al volver la vista el regalo se vislumbra, se toca en su verticalidad palpitante, intraducible. ¡Ah, la luz entre los pliegues de la sombra! Torneces dentro de la rigidez de estas líneas deterioradas abruptas y filosas cortando el antiguo placer de los espacios abiertos de las ventanas cuadrangulares perdidas en su propia existencia. Cara pegada al cristal de aquella ventana en la casa desde la cual tu mano lenta se mueve en un 'adiós' ... o tal vez ... en una 'bienvenida'. Y es que inicio el regreso con más frecuencia de lo que yo misma quiera admitir con el polvo de mis caminos           con mis cercos y guarumos                     mis ceibas y amates y el corazón brinca los cercos de los potreros y corre loco por los pastizales... como un potro           cerrajero y juguetón. Y es el rumor de este río que se me antoja La Vida misma trepidante, agua saltarina bañando mi nostalgia. Y es que mis ojos se detuvieron desmesuradamente abiertos cuando ella ?La Vida? se asomó a las pupilas del niño que siempre somos. Porque es La Vida la que se hizo 'grande'. Es La Vida que crece y se nos antoja gigantesca para nuestra estatura porque usted y yo, abuelo, seguimos siendo niños jugando con el alba y apedreando los recuerdos. ?algunas veces también apedreabamos los mangos?           ¿Recuerda? Y corremos como antes detrás de las mariposas y luciérnagas y creemos atrapar la dicha al sentir su trémulo aletear entre las manecitas semicerradas. Pero después separamos los deditos lentamente y nos damos cuenta que La Vida creció y no nos mira mas como los niños que somos ?porque a alguien se le ocurrió darnos el mote de 'adultos'?