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Poema.es

Detrás de las urdimbres

Aquí estoy, zurciendo con esmero este andrajo de amores eventuales que encontré dobladito entre la impunidad de los bolsillos donde encierras los sueños. Oculto en punto atrás cada mentira, cada caricia y luna y juramento. Cubro la luz de su mirada herida con filamentos negros, asiento planchas tibias sobre la orografía de su cuerpo... Pero me cuesta. ¡Ay, sí! ¡Cuánto me cuesta desprender su ternura de las crestas insomnes de tu infierno! Se ha adherido a tu voz, a tu sonrisa, trepó por tus cabellos, inscribió sus raíces en la extensión desnuda de tu pecho. Perdóname querido, debí advertirlo a tiempo, pero estaba ocupada en otras cosas: preparando meriendas, fregando calcetines, tejiendo calendarios, almidonando todos los recuerdos. Perdóname querido este dolor secreto que se enrosca en la piel de tu vergüenza al quitar los fragmentos... Yo también me he quebrado algunas uñas y sangrado la yema de los dedos, sin embargo ya ves, valió la pena, ni se ven las puntadas... quizás un poquitito del reverso... Nadie habrá de advertirlo, nadie indaga detrás de las urdimbres, todo está exactamente como siempre, tu cabeza y la mía descansando en la complicidad cuadriculada de este antiguo silencio... ¡Qué descuidado eres vida mía... llevar, en un amor, tantos remiendos!