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Poema.es

Dominí

En tu peñón solitario lleno de olvido y dolor, estrictamente salario, perpetuamente sudor. En tu girón de archipiélago de ron y cañaveral, chupado por el murciélago numeroso del central. En tu estirpe de malarias secretas como tu voz, llena de angustias agrarias y de silencio feroz; Dominí, no estás solo, no estás solo, Dominí. Del ecuador hasta el polo el mundo lucha por tí. A pesar de tantos daños, tanto silencio, a pesar de tantos sufridos años sin comprender, sin pelear; a pesar de que tu islote cierra el horizonte y vas solo como un galeote solo y sin brisa quizás; Dominí, no estás solo, no estás solo, Dominí. Del ecuador hasta el polo el mundo lucha por tí. Y que tus golpes los cargas en tu solitaria piel, y que tus noches amargas te son solas, te son hiel; Dominí, no estás solo, no estás solo, Dominí. Te acosa el hambre y el dolo, sólo que tú no estás solo, y hoy que miran hacia tí tantos hombres y mujeres ¿qué te pasa, Dominí? Hay un mundo de quehaceres y tú duermes o algo así. O algo más entrañado... Como si una soledad desenvolviera a tu lado sólo sombras, sólo edad. Como si el tiempo y el agua que sollozan en tu pie, o el sol que nace en la fragua y va a morir al café, o la niña junto al río y tú en tu cañaveral y la tierra y el bohío fueran todos del central y el hambre y los goterones de sangre y lágrimas y sudor agrio, en los terrones de tu patria, para tí fueran solamente. Fueran sólo de tu soledad. Y como si hoy estuvieran solos los hombres de edad, y las mujeres de espera y los jóvenes de amor. Como si el mundo no fuera hoy tu apoyo y tu vigor: miles de manos y fuegos de millones en un haz; de soldados, de labriegos, de los que llenan la paz de alegría y de esperanza, de los que van al taller o vienen de la labranza, de los que saben leer... De aquél que no, pero sabe tu lomo herido y tu voz, llena de un silencio grave y de un agravio precoz. Del ecuador hasta el polo hoy todos luchan por tí. Te acosa el hambre y el dolo sólo que tú no estás solo ¡Dominí, no estás tan solo, no estás solo, Dominí!