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Poema.es

La zandunga

Cuando en la calma de la noche quieta triste y doliente la zandunga gime, un suspiro en mi pecho se reprime y siento de llorar ansia secreta. ¡Cómo en notas sentidas interpreta esta angustia infinita que me oprime! ¡El que escribió esa música sublime fue un gran compositor y un gran poeta! Cuando se llegue el suspirado día en que con dedo compasivo y yerto cierre por fin mis ojos la agonía, la zandunga tocad, si no despierto al quejoso rumor de la armonía, ¡dejadme descansar que estaré muerto!...