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Poema.es

El escarabajo

Te debo esta batalla, no así a los que un día me enseñaron a pagar con otra moneda este oscuro trabajo en que se pierde la memoria, tú lo sabes por esta caja de pandora, por este temblorcito / donde caen las gotas de algún llover que hace mirar las cosas con un deleite de anfitrión, / del que mira desde los ojos de sus bolsillos un mundo pobre, algo así como un / niño matador de insectos, a esa hora de los invernaderos, de las peluquerías, del solipsismo /contra lo real que vive adentro de estas cosas, de la mierda misma que dejaron los abuelos paternos y que nosotros / llevamos con desesperación. Te debo, porque un día lleno de amor feudal quisiste enseñarme / tus dominios y hablaste de la razón como de un espejo recién quebrado y a la hora de comer abrías los ojos, te dabas el lujo de preguntar / por mi salud, recomendarme un viaje al exterior pasando indiscutiblemente por / el jardín botánico, sin darte cuenta o por lo menos tratando de ignorar que el escarabajo / se llena de su porquería, se envuelve mejor dicho y retorna al hoyito como el origen / de todos los orígenes. Si no lo crees podríamos hacer la prueba yéndonos y regresando / al mismo sitio, a esa misma hora en que guardamos los instrumentos de siempre, / regresaremos, aún cuando esa frase gastada de quienes regresan ya no son los / mismos, nos de estupor, deseos malsanos, ganas de escupir al suelo, reírnos como locos, pataleando sobre estos papeles donde muchos vienen a escribir / historias falsas, suicidios de muchachos increíbles, la pérdida del pelo, el falso / juego del vereno, esas muchachas en plena entrega, esas muchachas que gritan / amor mío con los dientes apretados. Te debo esta batalla, quizá la última de las primeras, esta batalla / sin caballos, sin armas, sin escudos, a pie, cambiando de sonido y de lugar, haciendo de la vida la mejor coartada para vencer estos demonios del orden, de las creencias en el más allá, de los confetis arrojados desde el / balcón más alto. Porque estás cada vez más dentro de lo posible, circundada por todos / los temores; esta batalla te la debo a ti, esta batalla de llegar al mismo sitio como el escarabajo.