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Palabra de diosa (del I al XII)

I Mi delicada flor se abre. Tu luz penetra: Gozo. II Soy la aguja, Tú el hilo: Borda. III Este es mi cuerpo. Este El río de mi sangre. Te envuelvo en él, sumerges Tu propio río oculto. Naces de nuevo, Sales hacia el mundo. En mí Crece la dicha. IV Todo sale de mí. Doy a luz a este mundo Y cada día mi vientre Pare de nuevo al Universo. En mí la vida tiene Cauce y manantial. Todo hasta mí regresa. Todo vuelve Al descanso final entre mis huesos. Y sin embargo, Desafío a la muerte cada día. El mundo entero cabe en mi vagina. Todo penetra mi ser, todo fecunda Mi cuerpo. Yo soy la tierra, La materia, la luz, Soy la energía. Estoy en cada uno de tus nervios, Debajo de tu lengua Y en tus dedos. En todo lo que fluye de tus manos. Soy la piel y el polvo de tus pasos. Tu mirada. No te podrás librar de mí: Yo soy tu sombra. La otra que te mira en el espejo. Tu próxima enemiga. Tu amante más oscura. Soy tu hija, tu madre, los latidos De la sangre meciéndote la vida. Soy plenitud, vacío. Silencio, voz y eco. Soy el significado que te llena, Palabra. Sonido que te eleva Y consagra. Soy tuya, soy ajena, soy de nadie: Tu propia imagen soy, Tu propia esencia. Mírame bien, Reconóceme: Soy tu mismo. V De ti vengo: Gota en el mar. Tu semilla llevaba Implícitas Mi raíz y mi flor. De mí vienes: Soy mar en el que nadas, Pez indómito. Hoy que al fin Navegas por mis venas Soy fruta henchida, Manantial, cauce, estero Donde la vida fluye Su viaje interminable. Ven, Naufraga conmigo Una, Y otra, Y otra vez, Hasta anegar al mundo VI Los vocablos se encuentran Y se besan: Nace el sentido, La poesía sonríe. Tus labios y los míos Se encuentran, Dialogan: La dicha llaga Cuerpo y alma. Esta palabra alada, ahora, ¿te besa? VII Cada vez que camino, Mis caderas mecen la cuna del mundo. VIII Nueve lunas tejiéndote en mi vientre. Y tú toda la vida Queriendo regresar. IX Esta palabra soy: Contiene todo mi ser. Plena y colmada rebosante de mí, me derrama en tu boca. Cuando dices mi nombre Te beso en cada sílaba, tus labios Besan mi carne, me recorren, Penetran en mi oído, me poseen. Toda soy Una extensión quemada por tu voz. X Tu imagen Tu reflejo Tu sombra: El reverso de ti: moneda, Palabra. La tierra que va Debajo de tus pasos. El aire que respiras Y te besa Por dentro y por fuera. El agua que te moja, Te rodea, Penetras, Te bebe. Si yo muero, Tú mueres. Si tú mueres, Yo muero. ¿Cómo pretendes sobrevivir cada vez que me matas? Sin mí, no hay vida. Y si a pesar de todo sobrevives, Pobre de ti. Huérfano definitivo. Palabra sin sentido. Eco sin voz. Ausencia sin olvido. Silencio sin sonido. Órbita ciega. Fuego sin luz. Noche sin término. Tiempo inexorable Exilio sin otro objeto que la muerte. Sin mí, no hay salvación. XI El deseo tiene garfios de hierro, Dedos de mar Raíces. Con ellos se aferra a la carne Como el árbol al borde del abismo. En él la vida afirma Su inquebrantable voluntad De no cesar. Sigue lloviendo, entonces, Incontenible Como el huracán más olvidado Como la tormenta más ciega Que habita En el fondo de la gota de rocío. Sigue lloviendo, amor, Sin pausa, Hasta que entienda el mundo. XII Redondo es este anillo. Redonda mi cintura Rebosante de vida. Redonda la órbita que tejo en el camino. Redondo El Universo que te contiene Y pueblas. Ven, planeta. Por una vez, conviértete en satélite dichoso. Ven, por fin: Gira conmigo Hasta la dicha.
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