📜
Poema.es

Brando

Queríamos a Brando acá en el bote queríamos recuperar a Brando que llevaba siete años de prenda de guerra encarcelado en la Capilla Sixtina convertida en celda de la conciencia por los disciplinantes milenaristas Pero los milenaristas no lo querían soltar Estaban embelesados con la captura de Brando y lo hacían pasarse mirando el techo y con la primera bajada de cuello amenazaban con agregarlo al Juicio Final mientras afuera rodeábamos cómo sacarlo cómo irrumpíamos sin rozar la capilla Ma seguido de arduas comidas privadas de bajas recíprocas y de graves daños y con atentados colosales durante los postres donde las llamas ensanchaban las sacristías canjeamos a Brando por un Tiziano guardado en el mar bajo armamento para cubrir expensas de gustos caros Así que así subimos a Brando al Harrier y le abrazamos la papada en la nave pero Brando venía difícil y contrariado venía con la boca mordida de ayunos y al posarnos suave sobre la cubierta del Cittá Felice mandó a escobillar su abrigo de sacos y soltó el racimo que traía en la lengua: Prescindiré de recepciones ni cancillerías Prescindiré del alcohol, de las pastas de los helados de asiento de alcachofa de los propensos excesos al desengaño y de mis mujeres que me han crucificado Pero no cruzaré el desierto para hacerme perdonar el oro del dolor que he infligido No fornicaré, no me deleitaré ni me pondrán de rodillas No quiero ni demostrar, ni sorprender ni divertir, ni persuadir Aspiro al fin de mí mismo en vida y sin la constatación de mi muerte Nadie me volverá a ver en mil milenios El tiempo se está acabando. Es serio Los dura sangre y las orugas de la misera no cejarán hasta devastarme. Lo sé A un mimo como yo no puede permitírsele vivo.