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Poema.es

Cuenco de luz

En la pelvis de la noche reposa el poema. La oscuridad es un cuerpo restirado, un cataplasma de tequila donde bebo los componentes de la euforia detonante. Levanto a nivel de la pupila el trompo de la alucinación, octaedro de imágenes ficticias contoneándose sobre la barra. En la taberna de los pensamientos ?armada por el ansia de relajo? improviso un mural entre la turba con la reciedumbre del deseo. Me engaña la humareda de los andamios que ofuscan, y entonando una cantinela tras de un espectro salgo. Sobre el vaivén del mar etílico me apoyo en barandales de neón. Camino de Damasco me infracciona un candelabro.